Terapia y resistencia

Para la terapia Gestalt, la resistencia tiene una importante función para conservar el equilibrio y la integridad del organismo. No se la considera una herramienta o un mecanismo de la persona, sino que se trata de la expresión de esa persona, su manera de vivir una situación determinada. No se trata por tanto de deshacer la resistencia para que aparezca “el de verdad”, sino que la resistencia y el resistido son lo mismo. En palabras de Kepner, “las resistencias en terapia Gestalt son tomadas como expresiones activas de vitalidad”. 
Aún con esto que acabo de decir, la resistencia tiene algo de indeseable, pues pone freno a la intención de cambio; y sin embargo no se desea eliminarla, pues en caso de poder hacerlo se eliminaría una capacidad de la persona. El trabajo que se quiere hacer entonces con ellas es traerlas a la conciencia. La mayoría de las resistencias no son conscientes ni son reconocidas, ocurren de forma automática y en consecuencia no es posible elegir sobre su expresión. No sirven para adaptarse a entornos diferentes a aquel entorno en el cual se aprendieron. Poner la resistencia al servicio del organismo pasa por hacerla plenamente consciente, aceptada y expresada.

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