¿Cuantas veces hemos
escuchado la frase "tienes que ser tu mismo" como un consejo bien
intencionado para hacernos sentir mejor? Y a pesar de la buena intención de
este consejo no siempre se sabe que hacer con él porque al final uno se
pregunta ¿… y cómo hago para ser yo mismo?
Como mínimo es un consejo que crea cierto aturdimiento que recuerda al del
pobre Hamlet, que acabó
hablando con una calavera intentando dilucidar alguna cuestión filosófica de
este estilo, porque claro cuándo no estoy
siendo yo mismo ¿Quién demonios estoy siendo? Uno tiende a pensar que estoy siendo algo que
no soy yo o que mi cuerpo está siendo ocupado por un ente al que se debería
desalojar.
La cuestión de ser yo mismo es algo parecido al asunto de la autenticidad, una especie de objetivo deseable
para conseguir la felicidad y la armonía con uno mismo, y sin embargo algo muy
difícil de alcanzar, pues como objetivo resulta altamente etéreo e inconcreto y
que no se sabe muy bien como alcanzar.
La idea de autenticidad lleva aparejada su contraria, la falsedad, y con ello
todas sus connotaciones negativas: poco valor, sin calidad y digna de
erradicar. Y si pensamos esto de nosotros mismos cuando creemos que hay algo en
nosotros que no es auténtico creo que tenemos asegurada una buena dosis de
sufrimiento.
Nos esforzamos
incansablemente ser más así y menos asá. Queremos
quitarnos partes de nosotros que no queremos y queremos adquirir otras cosas o
virtudes que nos parecen ideales por creer que nos iría bien tener: hay cosas
que queremos sentir y cosas que no, zonas corporales que queremos tener y zonas
que no… Nos dividimos a nosotros mismos
como si fuéramos una película de buenos y malos esperando que al final de
"peli" sean los buenos los que ganen, pero la realidad es que para
que esta "peli" en concreto exista tiene que haber buenos y tiene que
haber malos, sino no hay "peli". Quiero decir con esto que lo bueno y lo malo que hay en nosotros, lo que nos gusta, lo que no y los intentos que hacemos por cambiarnos, es una expresión de nosotros mismos, parte esencial de nuestra integridad que pertenecen a nuestra existencia.
Quizás sea este el asunto, poder ver
que cada uno vivimos la vida según un guion, a ratos escrito por nosotros y que en otros momentos parece estar todo escrito, pero que es nuestro
guion al fin y al cabo. No es tan importante entonces los buenos o los malos
que aparecen en ella, sino que es así
y no de otra manera como cada uno de nosotros vivimos nuestra vida.
Se trata entonces de
poder vernos con todo esto que somos: cuando nos gustamos y cuando no nos
aguantamos, cuando nos encanta la vida y cuando nos parece el colmo de la
"cutrez", cuando de repente todo tiene sentido o cuando todo es un
sinsentido…
Y entonces ¿Qué se
hace con todo esto? Pues lo que nos de la gana de hacer. Podemos intentar
mejorar, intentar ser nosotros mismo o podemos pasar de todo; da igual, pues queramos o no lo queramos estaremos viviendo nuestra vida. Es esta una
reflexión para la que no tengo una conclusión. Cada uno tendrá la suya. A mi
particularmente me va bien sentarme en el patio de butacas y cuando me surge la
pregunta ¿ser o no ser? poderme decir ¡ah! ¡va de eso la peli!
Twitter
Facebook
Flickr