Cuerpo y movimiento expresivo (1ª parte)




Lugares donde poder realizar Movimiento Expresivo:
En Barcelona - http://www.locorporal.com/el-estudio/
En Lloret de Mar - http://www.vida.cat/


Charla impartida en Girona por invitación de Grup Vida y con motivo de les "1es Jordades de Felicitat i Benestar"

El movimiento expresivo tiene como objetivo el aporte de bienestar. Un bienestar inmediato provocado por la renovación de energía que se concreta en sensaciones de alegría vital o de descanso por haber descargado emociones contenidas, pero tiene además otros efectos de maduración lenta que están relacionados con el crecimiento personal y que normalmente sólo percibimos al comprobar nuestra evolución en el tiempo.
Trabajamos con el cuerpo no por una cuestión de primar este por encima del pensamiento y la emoción, sino porque en realidad todo tiene lugar dentro del cuerpo. Separar entre cuerpo, pensamiento y emoción es hacer una falsa distinción, ya que las personas somos una unidad indivisible. Lo único que podemos hacer es poner la atención en un lugar u en otro pero teniendo en cuenta que sólo estamos observando un fragmento de nosotros mismos. Hay una total interdependencia entre sentir, conocer, emociones y razón. Todo el cuerpo interviene en el conjunto de operaciones necesarias para, por ejemplo, resolver una operación matemática o enamorarse. Por tanto,  los procesos neuronales que experimentamos como mente tienen lugar en el cuerpo. Además los procesos cognitivos, que a priori parecería que únicamente implican a la razón, no son tampoco independientes de los sentimientos y los instintos.
Y con todos estos fenómenos que sin cesar nos están ocurriendo el cuerpo se moldea a lo largo de nuestra vida. Todas nuestras experiencias tienen un registro corporal, y como si del cincel de un escultor se tratara, cada experiencia contribuye a crear la manifestación corporal más adecuada a nuestra experiencia de vida: la postura. Es el resultado de una respuesta creativa a las circunstancias que nos tocan vivir. No hay por tanto errores en la postura corporal.  Si por ejemplo, de niño fui maltratado afectivamente y me quedé convencido de que abrir mi corazón me llevará a más dolor, resultará coherente y funcional que yo me cierre, que mi pecho se hunda, que mis piernas se mantengan rígidas y tensas… En aquellos momentos fue una opción sabia adoptar esta postura para poder neutralizar el dolor de este rechazo afectivo. Y en el momento actual sigo bloqueando lugares estratégicos de mi cuerpo para protegerme de la frustración y el dolor debido a esa costumbre que adquirí y que en tiempos me sirvió para lo que yo estaba necesitando.
Pero estos bloqueos implican una disminución de la circulación energética en algunas zonas y la consecuente congelación de las emociones vinculadas a dichas zonas. Algunas funciones de mi cuerpo quedan disminuidas, dejando de ser yo mismo y pasando a ser un personaje fijado en músculos, huesos y vísceras, es decir, vivo interpretando un papel según el traje a medida que me he fabricado con mi cuerpo. Cada persona acaba teniendo su propia postura, su propia actitud corporal ante las emociones. Ante el miedo hay personas que no respiran, personas que viven alerta, personas que sacan pecho,… Diferentes soluciones ante circunstancias similares. Con el movimiento expresivo podemos relajar los bloqueos (corazas musculares según Reich) y dejar así que surjan emociones que están acordes con el devenir de nuestra vida y que sin embargo solemos contener, esto es, integrar lo que acontece en el cuerpo con lo que acontece en el ambiente.
El cuerpo expresa nuestra historia, pero también lo que somos en este momento y lo que pensamos de nosotros mismos, y por consiguiente, cada evolución o cambio en nuestra manera de sentir y pensar serán acompañados de cambios en el corporales que no siempre serán evidentes a simple vista por muy profundos que estos sean.
Hay evoluciones en nuestro ser que intentamos provocar cuando, respondiendo a nuestras necesidades de adulto, descubro que esa antigua funcionalidad corporal y caracterial ya no me sirven para seguir llevando una vida plena. Descubro que seguir cerrado a los otros por miedo a ser dañado no me permite abrirme al amor o no me permite sentirme seguro en mi trabajo. Y descubro también que en la escultura de mi vida queda mucho por hacer y si bien asuntos clave de mi biografía no los decido yo, si que puedo quizás poner en duda que aquella solución que encontré ante determinadas dificultades sea en estos momentos la única solución. Y estos descubrimientos o cuestionamientos sobre nuestra manera de funcionar a los que probablemente hemos llegado por la vía cognitiva o la vía emocional son también sostenidos por un soporte somático. Lo que hacemos al trabajar sobre el cuerpo es flexibilizarlo y proporcionarle nuevas experiencias individuales y de grupo. 
Con el movimiento expresivo ponemos al cuerpo en movimiento porque esa es nuestra naturaleza, es así como vamos adquiriendo la comprensión del mundo y nos integramos en él. Somos ir y venir, expansión y contracción, acción y quietud… Somos seres individuales y a la vez somos el mundo, y como tal nos movemos.

Bibliografía recomendada:
El análisis del carácter, Alexander Lowen
Ternura y agresividad, Juan José Albert

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